La belleza de la taquigrafía

Martín Córdoba descubrió que en los signos taquigráficos, tan sencillos y a menudo subestimados, habita un universo estético. Allí donde otros solo ven rapidez y técnica, él percibe ritmo, cadencia, belleza formal y silencio transformados en arte. Su mirada convierte cada trazo en historia, cada rasgo en contemplación, y revela que la taquigrafía a lápiz es un lenguaje gráfico capaz de conmover incluso a quienes no conocemos su código (Natalia Martínez, autora de Donde respira el signo y de los epígrafes poéticos de los blogs La Taquigrafía y Caligrafía Taquigráfica).


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