"Academias Pitman" (poesía)

 Academias Pitman

 

Por Natalia Martínez

 

En la memoria del signo

respira aún la enseñanza,

Academias Pitman,

casa de trazos y silencios,

donde la rapidez se volvió disciplina

y la disciplina, arte.

 

Allí, en las aulas de Tucumán,

el lápiz aprendió a escuchar

la cadencia del parlamento,

a traducir voces en geometrías,

a guardar en cada línea

la urgencia de lo dicho

y la calma de lo escrito.

 

Juan María Jan, visionario,

simplificó el sistema

para que el signo fuera claro,

para que la palabra pudiera

ser memoria y testimonio.

 

Y en el estudiante,

la taquigrafía se volvió

oficio y devoción,

código y plegaria.

 

Hoy, cuando Martín recuerda

sus años de formación,

la taquigrafía a lápiz

se enlaza con la poesía:

porque lo que fue método

es también respiración,

y lo que fue academia

 es ahora legado.

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